¿Quién es el hombre?.¿Cuál es la esencia del ser humano?.
Estas son preguntas que inquietan a Olivier SAMBA, artista congoleño nacido en Pointe-Noire, que a través de su última exposición "N’duenga za Ma mutu", la inteligencia del hombre, muestra una visión de las distintas formas de sentir, de ver, de reaccionar de una persona. Todo condiciona nuestra vida futura. Una mala elección puede acabar con años de buenas elecciones. Ahí reside el pesimismo del artista, que no cree en la bondad del ser humano y del que espera siempre un acto de traición.
Para SAMBA, equivocación es sinónimo de perdición, se diría que no hay vuelta atrás. Pero más allá de este velo de casi desesperación asoma, también, el optimismo de quien es dueño de su vida, de quien tiene la posibilidad de decidir su futuro. A este nivel todos somos iguales, es decir, no es más inteligente el que más cultura acumula, sino el que mejor consigue aprovechar sus circunstancias.
La oportunidad de ser un hombre sabio está al alcance de todos. Es una reivindicación.
Artista polifacético y de gran impacto visual, huye de lo establecido para dejar su impronta en la retina del espectador. Busca la fuerza de la forma, la intensidad de la mezcla de colores, técnicas o materiales y encuentra en la naturaleza su primer aliado. No en vano, utiliza las termitas como principio creador de sus obras. Son ellas las que modelan la madera que posteriormente será tratada por el artista. Quizás sea ese sentimiento de unión con la tierra el que le empuja a reutilizar materiales. Es la vuelta a la vida de algo que se creía perdido, alcanzar una nueva dimensión. El amor como concepto global.
“Todo comienza con un texto. Un poema es el comienzo de una obra, después el boceto y finalmente la adaptación del pensamiento. Colores ocres y color tierra de cielo quemado, es la representación del calor, de África. En la tierra es complicado”, confiesa SAMBA.